La Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) ha colocado a los cárteles mexicanos como una gran amenaza para los Estados Unidos en su informe correspondiente al al 2020 sobre Evaluación Nacional de la Amenaza de Drogas.
“Las organizaciones transnacionales del crimen mexicanas siguen siendo la gran amenaza de drogas para Estados Unidos”, señala la agencia estadounidense.
De acuerdo con la DEA, los opiáceos y drogas sintéticas son los enervantes que más se consumen en territorio estadounidense y son precisamente las organizaciones mexicanas criminales las encargadas de exportarlos.
“Los cárteles mexicanos son crecientemente responsables de la producción y venta de fentanilo para el mercado de los Estados Unidos. China sigue siendo una fuente clave de producción de precursores químicos que los cárteles mexicanos usan para la producción de grandes cantidades de fentanilo para el trasiego de drogas a Estados Unidos”, dice el documento presentado por la DEA.
“Mientras tanto, la amenaza de los estimulantes, incluyendo a la metanfetamina y cocaína lo que empeora, tanto en volumen y alcance, el que los traficantes incrementen las cantidades de venta fuera de los mercados tradicionales”, añade.
Dos grandes cárteles, siete u ocho organizaciones criminales de alto impacto y unos cien grupos menores de la delincuencia organizada, no menos peligrosos, conforman la geografía del narcotráfico en México. Sin embargo, las autoridades federales han fincado su estrategia en la pacificación del mundo del crimen sin atacarlo frontalmente y haciéndolo en forma tangencial, sin que se tenga noticia de resultados relevantes.


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